Estanco Marina 200 x Strator + Cashlogy
“Menos tiempo de cierre. Menos efectivo en manos. Más control.”
El contexto
Jordi
Titular – Estanco Marina 200 · Exp. nº 267
📍 Carrer de la Marina, 200 · Barcelona
Renovar un sistema de cobro no consiste únicamente en cambiar un cajón o un terminal.
En un establecimiento con muchas horas de apertura, trabajadores atendiendo y un flujo continuo de clientes, cada operación afecta a algo más: tiempos de cierre, control del efectivo, seguridad, posibles descuadres y capacidad para seguir trabajando cuando aparece una incidencia.
Hablamos con Jordi, titular del Estanco Marina 200, apenas 24 horas después de sustituir su anterior sistema por Strator y Cashlogy.
No es una valoración hecha meses después. Es su experiencia prácticamente en tiempo real: una implantación que empezó muy rápido, encontró dificultades durante la integración y terminó dejando el nuevo sistema operativo.

Antes: un sistema que funcionaba, pero con límites
¿Qué tenías antes y qué necesitabas mejorar o cambiar para decidir hacer este renove?
“Antes tenía el SmartTill en el cajón, que te hacía el recuento de monedas y no había descuadre ni te equivocabas en el cambio porque te lo decía. Iba bien.
Pero muchas veces, cuando un cliente venía y te daba el dinero en mano, te decía que te había dado un billete de 50, que te había dado uno de 20, que le faltaba el dinero…
Y las monedas y billetes falsos tampoco los detectaba si no los pasabas por un detector, sobre todo los billetes.
Y de esta manera, con el nuevo cajón, todo eso lo evitamos y evitamos que mis trabajadores toquen el dinero y, entonces, confrontaciones con los clientes, porque al echarlo ellos, aquí ya nosotros no tenemos responsabilidad ninguna.”
El cambio real: tiempo, efectivo y seguridad
Ahora que ya tienes el nuevo Strator y Cashlogy, ¿qué esperas que cambie en tu operativa diaria respecto a lo que tenías antes?
“Ahora, con este nuevo cajón Cashlogy, el hacer la caja final, el cierre de caja, que antes se demoraba mucho a la gente… Se estaba pagando media hora más con la tienda cerrada para que pudieran hacer el cierre de caja y me recogieran un poco.
Todo ese tiempo me lo ahorro. Pueden salir antes porque el cierre de caja ya no hay que hacerlo. Yo lo puedo controlar desde la aplicación.
Y el tener un dinero ahí guardado en el cajón también es un riesgo para eventuales robos o hurtos o historias de estas.
De esta manera, el ladrón ya sabe que ese cajón el trabajador no tiene llave, no lo puede abrir, no lo puede manipular y entonces no te pueden robar.
Se podrían llevar material, pero no dinero.”
Una implantación rápida… hasta que apareció la integración
La implantación del 11 de agosto tuvo algunas incidencias y se alargó más de lo previsto. ¿Cómo viviste tú ese proceso desde el otro lado del mostrador?
“Sí que se alargó un poco más de lo previsto, pero al principio fue todo bien. La instalación del monitor y el equipo fue súper rápida, más rápido de lo que yo me esperaba.
Y lo que costó fue incorporar Cashlogy a Strator. Ahí se ve que el programa que estábamos usando no se conectaba y tuvieron que acabar poniendo una versión más antigua.
José Manuel ya lo dijo, que podía ser de eso, pero el chico quiso intentarlo varias veces, intentarlo conectar con ayuda externa y él.
Eso hizo que se demorara mucho y las ventas se tuvieron que hacer a mano.
Y fue bastante engorroso, porque teníamos que tener el dinero en el mostrador para poder cobrar en efectivo, apuntarlo todo para luego poder cuadrar el estocaje y, con gente de por medio trabajando, los clientes entrando y saliendo, la verdad que no fue fácil.”
Cuando el plan previsto no funciona
Cuando aparecieron esos problemas, ¿cómo valoras la respuesta y las soluciones que se fueron dando para que pudierais continuar trabajando?
“Se pudo solucionar ahí al final. Cuando vieron que José Manuel tenía razón, finalmente se hizo la opción que él decía y fue la opción buena.
¿Se podría haber hecho antes? Sí, pero supongo que el chico quería probar la nueva versión, quería saber por qué no se conectaba, que al final no lo consiguió.
Y al final acabamos por la opción de José Manuel, que hubiese sido la más rápida.
Pero pudimos ir haciendo. Entre todos lo pudimos sacar.”
Las primeras 24 horas
Más allá de las incidencias de la instalación, ¿cuál es tu valoración del cambio y del equipo que tienes ahora?
“No llevo ni 24 horas con el cajón. De momento bien, la venta es rápida, ágil.
Yo pensaba que se demoraría más la gente al pagar y que se me harían muchas colas y saturaciones de gente, pero de momento todo va bastante bien.
Y ahora me ha salido una pequeña incidencia, pero hemos reiniciado el aparato y se ha borrado y sigue todo su curso.
Sí que me gustaría, durante más tiempo, poder valorarlo mejor, pero ahora mismo estoy contento.
Pero ya te digo, solo llevo 24 horas.”
Una recomendación, pero con tiempo para comprobar
Si otro estanquero estuviera planteándose una renovación parecida, ¿qué le dirías después de tu experiencia?
“Si algún compañero estanquero me preguntara mi valoración, pues yo, por el poco tiempo que llevo, de momento bien.
Yo le daría de margen un par de semanitas y, si en dos semanas no sale fallo ninguno o alguna incidencia importante, contentísimo.
Y directamente le plantaría una renovación a cualquier compañero, porque la verdad que vale la pena.”

Lo que deja esta implantación
Esta experiencia todavía no permite hablar de resultados a largo plazo. Y precisamente por eso resulta interesante contarla ahora.
Jordi llevaba menos de 24 horas trabajando con el nuevo sistema cuando respondió a estas preguntas. Él mismo pone el límite a cualquier conclusión precipitada: quiere darle un par de semanas antes de hacer una valoración más definitiva.
Pero sí aparecen desde el primer día cambios muy concretos.
El cierre de caja deja de exigir el tiempo que antes dedicaban los trabajadores después de cerrar la tienda. El efectivo deja de estar directamente en sus manos durante el cobro. El propio cliente introduce monedas y billetes. Y el dinero queda almacenado en un equipo que el trabajador no puede abrir ni manipular.
También había una incógnita antes de empezar: qué ocurriría con la velocidad de atención.
Jordi temía que introducir el efectivo en Cashlogy pudiera ralentizar el cobro y generar colas. Su primera impresión ha sido justamente la contraria: la venta está siendo rápida y ágil.
Pero la implantación también mostró la otra cara de cualquier proyecto tecnológico.
Instalar físicamente un equipo puede ser rápido. Conseguir que diferentes sistemas se comuniquen correctamente puede no serlo.
En este caso, la dificultad apareció al integrar Cashlogy con Strator. Mientras se buscaba una solución, el establecimiento tuvo que continuar vendiendo y mantener la operativa mientras se registraban las operaciones para poder cuadrar posteriormente el stock.
La tienda no desaparece mientras se resuelve una incidencia.
Los clientes siguen entrando.
Y ahí es donde una instalación se convierte realmente en una implantación: cuando además de conseguir que la tecnología funcione hay que mantener funcionando el negocio.
Estanco Marina 200 · Exp. nº 267
Detrás de esta implantación hay también un establecimiento con una operativa especialmente exigente.
Durante su horario habitual de invierno, Estanco Marina 200 abre aproximadamente de 8:30 a 20:00 de forma ininterrumpida.
Son unas once horas y media de actividad continuada, sin cierre a mediodía. Para el cliente significa disponer de una franja muy amplia para acudir al establecimiento y, para el negocio, mantener durante prácticamente toda la jornada una operativa que no puede detenerse cada vez que aparece un problema.
Eso ayuda también a entender el contexto de la implantación: cuando un establecimiento trabaja de forma continuada, cualquier incidencia en el sistema de venta o de cobro ocurre mientras el negocio sigue funcionando y los clientes continúan entrando.
Experiencia detrás del mostrador
El establecimiento cuenta con personal muy cualificado y con muchos años de experiencia trabajando en estanco.
Ese conocimiento acumulado se refleja tanto en la atención como en el conocimiento del producto y en una operativa que hoy abarca bastante más que la venta tradicional de tabaco.
Además, el equipo puede atender perfectamente en inglés, una ventaja especialmente útil en Barcelona y para clientes internacionales que necesitan realizar una compra o solicitar información con normalidad.
Lo que dicen sus clientes
Entre las reseñas positivas publicadas por sus clientes aparecen de forma recurrente referencias al trato y a la experiencia del equipo:
“Fui a buscar unos paquetes y muy buen trato. Totalmente recomendable.”
“Son súper agradables, soy clienta desde hace años, y tanto el trato para comprar como servicio de Celeritas son un 10.”
“Muy bien atendido siempre por todos y gente muy agradable y servicial.”
“De los mejores estancos de Barcelona para el mundo de la shisha. Al día de las novedades y trato de 10.”
“Siempre me ha gustado comprar aquí, son muy amables, sin dudarlo lo recomiendo.”
Son opiniones diferentes, pero varias coinciden en aspectos concretos: atención, experiencia, conocimiento de producto y trato al cliente.
📍 Ubicación y cómo llegar
Estanco Marina 200 · Exp. nº 267
Carrer de la Marina, 200 · Eixample · 08013 Barcelona
El establecimiento se encuentra en el Eixample de Barcelona, muy próximo a la zona de la Monumental.
La estación de Monumental (L2) está a pocos minutos a pie y el entorno cuenta también con diferentes conexiones de autobús, por lo que resulta especialmente cómodo llegar en transporte público.
Para quienes acudan en vehículo privado, el aparcamiento en superficie puede resultar más complicado, como ocurre habitualmente en esta zona del Eixample, aunque existen opciones de aparcamiento de pago en los alrededores.

